Este texto, los que siguen y los que preceden, forman parte de la serie que dediqué al aniversario de la final de la Europa League, el pasado jueves. Blogger los ha hecho desaparecer por lo que ruego disculpas a sus amables lectores y eviten su crítica por la extemporaneidad.
Impresionante el Hamburg Arena. Espartano por fuera y muy cómodo por dentro. Todos los graderíos cubiertos. Dos videomarcadores coronando los fondos. Amplios deambulatorios con vistas al parque circundante. Una maravilla. En el césped un numerito previo al partido bastante sosito y que consigue que ni los ingleses ni nosotros cantemos nuestros cánticos laudatorios y afirmatorios. Sí, mamá, estoy en Alemania. Comienza el partido.
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