Hace muchos años que no veo cine español aunque no hace muchos años que si lo veía. ¿La razón? Se me ha vuelto muy antipático, en general. Constantemente renegando del cine americano con críticas maximalistas y abrumadoras -poco menos que deglutidores de palomitas, nos llamaban- y en cuanto tenían la primera ocasión se largaban para allá. ¿Ejemplos? Fernando Trueba y la infumable Two Much. Luis Tossar haciendo de malo en no se qué producción palomitera. Penélope Cruz triunfando (¿?) en Hollywood. ¡Hasta Paz Vega haciendo una peli con Morgan Freeman! Descalificando el cine comercial, cuando precisamente el cine comercial es el que permite hacer el cine de autor, que a ellos tanto les gusta. Tomando partido político de una manera poco meditada y especialmente furibunda e hiriente. ¿Se acuerdan de aquello del No a la Guerra? ¿Se acuerdan de la nula condena de Eta en el Festival de San Sebastián? ¿Se acuerdan del cordón sanitario? La manía de imitar aquellos modos que tanto criticaban: el grotesco desfile de modelitos de la alfombra roja en los premios Goya, burda copia de la entrega de cualquier premio americano. La sensación de desprecio a los espectadores que muestran siempre, significativamente más patente cuanto más alto llegan. A mi me produce idéntico rechazo y no veo sus películas. Tampoco les hace falta demasiado dado que han trincado la pasta pública antes de rodar. ¿Están más subvencionados que otros gremios? Probablemente no, pero a ellos se les nota más. Y así no hay forma.
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