Estupefacción es lo que debieron sentir los candidatos socialistas a munícipes -a alcaldes es mucho suponer- en la Convención Municipal Socialista de Sevilla cuando su líder máximo y nuestro inmarcesible presidente, el inefable José Luis Rodríguez Zapatero, les conminó a salir al mundo y contarles la buenanueva de la campaña: "en favor del empleo, en apoyo en las personas que lo han perdido y en potenciar la actividad económica, la empresa y la contratación". Si precisamente no van a ser alcaldes por el empleo, por la falta de él, por los casi cinco millones de parados. Soy yo candidato socialista local y de lo último que hablo a mis posibles votantes es de empleo. De cualquier cosa menos de empleo. Porque la patada a las nalgas de José Luis va a acabar en mis posaderas. Aunque tampoco sé muy bien de qué otra cosa hablaría, porque hay legislaturas en las que uno no está para nada.
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