No de gobierno. No de cónyuge. No de trabajo. Ni siquiera de equipo de fútbol. No amigos. El verdadero cambio es de los platos, de los platos pro a los platos compact. Sí , señor. Del malhadado 53x39 -incluso en los inicios un inhumano 53x42- al milagroso 50x34. ¿Apenas tres dientes menos? Un mundo, tres dientes. Ahora ya llego a la penúltima corona del casete sin emular a Superman, en terrenos ligeramente descendentes. Y esos cinco dientes menos en el plato pequeño, que es para tirar fuegos artificiales. Esas subidas, ay, las subidas. Con dos coronitas de margen, por si las moscas. Igual de lento que antes, pero sin pensar que ya no me queda nada más que meter. Oh, el 50x34...

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