31/10/2010

En el entierro de Marcelino Camacho


Contempla uno pasmado las imágenes del entierro de Marcelino Camacho por las calles de Madrid. Si no fuera por la televisión a color uno no sabría en que siglo vive. No ya el año: el siglo. Ponchos rojos, banderas con la hoz y el martillo. Retablos florales con PCE en clavle rojo reventón. Banderas inconstitucionales con el crespón negro. Líderes sindicales que parece traídos del Irán en plan Ahmanideyad. Mucho puño en alto y mucha internacional. Defensores de una clase obrera que ya no hay. Necesitados de montar un circo de allá para cuando, sin más utilidad que fingir que existen. Despiden al hombre de ideas profundamente equivocadas pero que fue capaz de dejarlas a un lado para servir a su país de una manera como pocos hombres lo han hecho. No sé a quién despiden: si al sindicalista antiguo, de jersey de cuello de tejido familiar o al hombre que dejó a un lado su ideología, una forma de traición. Al fin y al cabo, no son como él.