
Ni se sabe cuántas van ya. Ya no son las portadas, que tendrían un pase -comercial y tal-, son incluso los editoriales -que ya hay que ser cursi, un editorial en un diario deportivo, qué cosas. El úlitmo a cuenta del fichaje de Villa, ese jugador que visto lo visto le queda al Madrid que ni pintado. Retrocedamos un poco. Partido amistoso, España Azerbayán. Penalit a Cesc. Cesc con una brecha en la cabeza, manando sangre en abundancia. Revuelo de jugadores, propios y extraños. Todos menos uno: Villa. Villa agarra la pelota y se va al punto de penalti, que lo quiera tirar él que ya lleva dos goles y así hacer un hat-trick, portada del Marca. Y es que el pobre quiere cumplir su sueño... sobrevenido. No hace ni un año que estampó su firma -imagino que sin que nadie lo forzara- en la ampliación de su contrato con el Valencia. Cinco años más, nada menos. Y así cumpliría su sueño, retirarse en el Valencia, el club al que tanto quiere y tanto debe. En fin...Pero eso es lo normal, especialmente cuando se trata de jugadores de fútbol, personas de gran capacidad intelectual, cultas, honestas y nada aficionadas a trasnochar. Allá él y su conciencia.
Lo peor es la banda de turiferarios de Florentino Pérez y del Real Madrid. Llegan a extremos grotescos y delirantes en el peloteo y en el servilismo más rastrero. He aquí un párrafo del editorial del Marca (con M de Mierda) de hoy:
Lo peor es la banda de turiferarios de Florentino Pérez y del Real Madrid. Llegan a extremos grotescos y delirantes en el peloteo y en el servilismo más rastrero. He aquí un párrafo del editorial del Marca (con M de Mierda) de hoy:
El Madrid quiere ficharle (a Villa) y él quiere fichar por el Madrid. Así las cosas, los clubes están obligados a sentarse y llegar a un punto de encuentro que satisfaga a todas las partes. El Valencia es consciente de que ya no puede utilizar las ofertas extranjeras porque Villa sólo quiere vestir de blanco, así que deberá negociar.
No, editorialistas del Marca (con M de Mierda). El Valencia no tiene ninguna obligación de sentarse con nadie ni de llegar a puntos de encuentro con nadie si no le viene en gana. No tiene nada que negociar porque lo que tenía que negociar ya lo negoció: la ampliación del contrato del jugador, gustosamente firmada por el jugador. Si el Madrid quiere fichar al jugador no tiene sino que pagar la cantidad que figura en el contrato del jugador en el caso en el que este quiera marcharse a otro equipo. Y no hay más que hablar. Si además lo tiene chupado, hay muchos bancos deseosos de prestarle la pasta al club. Será por dinero.


