
Aunque de ésto algunos no dicen ni palabra. Ni siquiera se quitan un zapatito.

Me da a mí la impresión que la galvana del principal partido de la oposición -mi partido- no es sino fruto de un pacto. Aquel en virtud del cual Zapatero hace como que gobierna y Mariano hace como que se opone, para así ir dejando pasar los días, con tranquilidad, sin sobresaltos, sin agobios. Seguro que han establecido un mecanismo por el cual a una trastada dialéctica de un lado le sigue una burrada hablada por el otro para mantener ese equilibrio estable en el que la intención de voto del Pp es casi, casi, la del Psoe. Sólo así se explica que don Manuel haya dicho esto. No sea que rentabilicen el regüeldo de Tardá y la monarquía y tengan ciertas posibilidades de algún día gobernar. Menudo sacrificio.
171.243 parados más en este mes de noviembre y los egregios líderes de los sindicatos de clase no llaman ni a las barricadas, ni a tomar el palacio de invierno. No protestan, no gritan, no acusan, no reclaman. A este ritmo se van a quedar sin clase. ¿Habrán sido abducidos por los marcianos? ¿Estarán esperando a que haya cuatro o cinco millones de desempleados? Hago votos porque estén bien ambos dos. Que se manifiesten, por Dios, aunque le echen también la culpa a Aznar de los parados de noviembre. Me tienen en un sinvivir.