En su remozada y renovada página don Ricardo perpetra su habitual diatriba contra la fiesta taurina -la Fiesta Nacional, sin duda- a cuenta de la celebración del Inmemorial Torneo del Toro de la Vega en Tordesillas. Lleva camino de convertirse en un clásico del antitaurinismo del sedicente progresismo patrio, junto a las imprecaciones de Manuel Vicent cuando se avecina la Feria de San Isidro o los artículos de fondo de Rosa Montero justo al empezar el verano. El debate suscitado que pueden ustedes seguir aquí se desarrolla de una manera más o menos previsible y me atrevo a decir que no puede haber consenso posible: o te gustan los toros o no te gustan y si te gustan el toro inevitablemente debe ser sacrificado. Podrá repugnar que sea mediante estocada o lanzada al costado pero es inconcebible el espectáculo sin la muerte. No hay otro destino para el toro que existe precisamente para eso, para su sacrificio. El Toro de la Vega me parece anacrónico pero no deseo su prohibición. El Torneo del Toro de la Vega es más que ese final del toro muerto mediante lanza y para el que quiera saber algo de él aquí pueden infomarse. Es difícil para los no iniciados comprender el alcance de todo lo que gira alrededor del toro y de las personas que lo viven y lo sienten. Puede resultar incomprensible para muchos observar como hay un gran número de personas que se desviven por esta fiesta -y no me refiero a la manera profesional- y como dedican buena parte de su juventud -y no sólo su juventud- a recorrer muchísimos kilómetros para correr un encierro, recortar en una capea, dar un lance de capa a un pavo de seiscientos kilos o simplemente disfrutar del incomparable ambiente de los toros en la calle.
Lo que me parece grotesco es la pretensión de ideologizar la fiesta de los toros. Pretender que si eres taurino eres de derechas y al contrario de izquierdas es de ingenuidad solo al alcance de un ministro del gobierno de Zapatero. Y aún más ingenuo es esperar que una prohibición sólo puede venir de un gobierno progresista. Algunos antiturinos siguen en la inopía. La izquierda nunca prohibirá la fiesta taurina como nunca lo ha hecho. Para ejemplo, el anterior alcalde de mi pueblo, un simpático personaje al modo de López Garrido pero sin tantas tragaderas ideológicas: no solo no eliminó las fiestas taurinas cuando gobernó sino que pasó de tres días de toros a seis. Y porque no ganó las elecciones siguientes, que si no tendríamos un par de días más. Y yo se lo hubiera agradecido.


7 comentarios:
Yo creo que tiene sentido estar a favor o en contra de la Fiesta en función de lo que opine uno sobre la violencia contra los animales. Y, más aún, en función de lo que opine de la violencia gratuita.
En la Fiesta de los toros, lo que hay es unos seres humanos que se sirven de esos animales para, usando una determinada forma de violencia, satisfacer un ancestral rito sobre el que no me atrevo a opinar. Tiene esta Fiesta algo que la diferencia, en mi opinión, de los encierros, Toros de la Vega y demás costumbres festivas de España: está codificado y el torero, pese a tener muchas más armas a su favor que en su contra, asume un riesgo cierto de muerte que aproxima el ritual más a lo que pretende ser: la conmemoración de una lucha una tanto mitológica entre la inteligencia y el valor del ser humano y la fuerza bruta de un animal supuestamente noble.
En los encierros, capeas y demás, me parece que no está en absoluto presente esa énimo conmemorativo o mitológico. Sólo hay diversión de los humanos, y esa ausencia de espíritu dramático hace más obscena la práctica violenta contra el animal.
Por eso yo prohibiría sin dudarlo todos los espectáculos y prácticas festivas que implican un maltrato a cualquier animal (incluido un toro, claro), y sin embargo tendría mis serias dudas de hacer lo mismo con las corridas de toros. Siempre y cuando, naturalmente, éstas se produjeran dentro de ciertas convenciones de profesionalidad que, entre otras cosas, eliminarían las salvajadas llevadas a cabo en algunas corridas en lugares pequeños, en las que los diestros (si se les puede llamar tales) y los asistentes hacen sufrir innecesariamente al animal en la muerte por estocada o por descabello.
Y supongo que usted eliminará la funesta costumbre del bogavante cocido al que sumergen vivo en agua hirviendo. Es un caso claro de violencia contra el animal. Innecesaria, por otro lado.
Al contrario, es totalmente necesaria. De no hacerlo, el bogavante estaría vivo. Pero admitiría que lo mataran antes por medios "humanitarios", siempre y cuando después lo pusieran con arroz.
Cualquier tortura a un animal, es criticable, pero cuando es para un fin alimenticio, es hasta cierto punto aceptable, es la ley de la naturaleza. Pero es intolerable la tortura animal para el disfrute lúdico como espectáculo de la tortura y muerte gratuita. Los toros, es un espectáculo, cruel, sanguinario, sádico, primitivo y anacrónico. Una vergüenza para cualquier país que pretenda identificarse con el.
Precisamente porque me gustan los toros, no me gustan las corridas (de toros).
Lo que me repugna no es que maten al toro con estoque, lanza o bazooka; lo que me repugna es que haya personas que disfruten contemplando la tortura y el sufrimiento del animal antes de ser sacrificado.
A fin de cuentas somos animales que depredamos y consumimos carne y para eso, de momento, hay que matar.
Pero se puede matar como se esta legislado en España, evitando al máximo el sacrificio del animal. o como hacen ritualmente los musulmanes (halal) que prolongan horas su agonía para que Alá no se enfade y en España se les consiente hacerlo.
El problema de “los toros” para la izquierda y más para la paleo-izquierda tribal es que “los toros” es un icono de España y de lo español, justamente el enemigo.
El que sea un acto cultural o tradicional, no puede ser argumento para su permanencia, pues también ese argumento serviría para justificar la esclavitud o la lapidación de adulteras. De hecho así justifica la izquierda su no condena a los países (todos “Aliados Civilizados”) que las practican.
Imperialista, estoy con usted en esa afirmación de que es tonteria ponerle ideología a la tradición taurina. Hay personas con pensamientos de izquierdas que van a los toros e incluso llegan a catalogarlo de ¡¡¡ARTE!!! De todos modos no estoy con usted en eso de llamar Fiesta Nacional a los toros, pues como sabe, esta afición por fortuna se esta perdiendo (menos en nuestra localidad, que es un tanto partícular) y la gente ya poco menos que se siente insultada con esa afirmación. Respeto que a usted le gusten los toros, pero Imperialista, no generalice por favor, pues hay gente que se siente abochornada por lo del toro de vega. Después pasa lo que pasa, que vamos a Japón y nos dicen ¡Ey toro! Imperialista, por fortuna desde ese glorioso día en que falleció aquel hombre bajito y con bigote, las cosas cambian y obviamente pues es bueno que España no sea tan diferente.
Pues la verdad que vergüenza que hayamos sido invadidos por un imperio como el español. Nos trajeron sus piojos, sus enfermedades sexuales y sus toros!
De verdad, cada que veo un espectaculo como la "tauromaquia", me dan muchas ganas de cambiar al toro por un tigre de bengala y ver si el valiente, lo sigue siendo.
Fiesta nacional? Porque no mejor van con el carnicero y le avientan flores igual que al torero?! para el caso, es lo mismo. "venga, joder, olé, puesh nada, que ahora quiero un poquito de rabadilla, olé, carnicero!"
De verdad, por esa gente que opina que esto es un "arte", no hay mucho por hacer, pero solo esperamos o que se hagan la vasectomia y asi evitar que se pase esa idea tan primitiva de generación en generación o, educar a los pequeños a tener respeto por los animales, sin importar X tipo de costumbre o tradición en la cual se exponga a un animal a castigo innecesario.
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